24/09/2007

El enano que se dio cuenta que era adoptado.

El enano se dio cuenta que era adoptado con quince años.era demasiado raro que en el país de los gigantes él fuera el mas minúsculo. Y es que ya no creía a sus gigantones padres cuando le decían que comiera mucho para que fuera tan grande como ellos. Aún le quedaban veinte metros por crecer y con su edad todos los compañeros de clase tenían que ir con prudencia para no pisarlo y aplastarlo.

Pero un día el enano decidió que ese no era su esfera, así que se marcho de casa buscando el reino de los enanos del que tanto había oído hablar.

Tenia que andar muchísimo, porque allí, en el país de los gigantes las distancias eran interminables, claro para un enano imagínate tú..

 

Varios meses después ya había llegado a la salida de la aldea y allí, comenzaba el bosque profundo.

En ese bosque vivía la hechicera que no era de la raza de los gigantes sino de una raza más pequeña que era llamada la de los humanos.La hechicera que viói pasar por delante a nuestro enano le dijo:

-         ¿Qué, te has perdido pequeño?

-         No, no me he perdido yo era de aquí, pero ahora ya no sé de donde soy.

-         Tu no eres como los demás, ya lo veo, pero tu pueblo está muy muy lejos...

-         Tu me podrías ayudar a encontrar el camino, he andado mucho y aún no sé cuanto falta, aunque un día mi madre gigante me contó que nadie había logrado salir con vida del país de los gigantes y que del que lo hacía no se sabía nada nunca más.

-         No, muchachito, eso no es así, y yo te diré como puedes salir de aquí sin gastar tus menguadas energías, basta con pronunciar las palabras que de tiempo inmemorial me ha transmitido mi clan para que estemos a salvo en caso de una guerra o cualquier otro mal agüero.

-         Si es así dímelas por favor, que ya sabes que yo necesito salir de aquí cuanto antes y encontrar el país de los que son como yo.

-         Las palabras hijo son estas, y hay que pronunciarlas con todas las ganas del mundo, pronuncia conmigo:

 

 

Zalaburdias y gerilgaribalidos de mascletzandas

 

Zazcarrelidos de garrupertigas de las zamedrizcaz

 

 

 

Dicho esto en el horizonte se abrió una puerta mágica, sabíamos que era una puerta porque las bisagras tenían falta de aceite y se oían chirriar a lo lejos.

El enano sorprendido emprendió la marcha hacia la puerta pagando antes eso sí a la hechicera con unas habichuelas mágicas de las que sabían a sandia unas veces y a excrementos otras según fueran las ganas de comer del individuo, mientras más ganas peor sabían.

El enano se iba acercando al horizonte y la puerta le parecía cada vez más cerca, y, a lo lejos, tras la puerta vio algo que le dejó helado.

 

CONTINUARÁ... 

 

Posted by La otra realidad ... at 04:17:53 | Permanent Link | Comments (0) |
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